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Estados Unidos y Japón acordarán esta semana una revisión a su alianza en seguridad de décadas para fortalecer los vínculos a largo plazo, indicó el hoy un periódico japonés, en momentos en que las diferencias sobre una base militar estadounidense amenazan con opacar la cumbre.
Tokio y Washington intentarían disminuir la tensión relacionada con el tema durante la visita de dos días del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que comenzará el viernes, en el inicio de un viaje por Asia, informó Reuters.
Sin embargo, mejorar la alianza mientras ambos países se adaptan a la creciente influencia de China será difícil.
Obama y el nuevo primer ministro japonés, Yukio Hatoyama, quien durante su candidatura prometió mantener una posición diplomática más independiente de Washington, acordarán revisar la alianza en la cumbre del viernes, reportó el periódico Mainichi.
Ambas partes intentarían terminar las discusiones cuando Obama regrese a Japón para una cumbre de líderes de Asia Pacífico, agregó el medio.
Hatoyama ha dicho que quiere realizar una revisión exhaustiva de la alianza, que el próximo año celebrará su aniversario número 50, para crear una relación a largo plazo de varios niveles.
Obama, en una entrevista con el canal público de televisión NHK emitida el martes, enfatizó la importancia de las relaciones, que por largo tiempo han sido vistas como centrales para los acuerdos de seguridad regionales.
"Dependemos de Japón como un aliado incondicional en una gran cantidad de temas globales en los que trabajamos juntos y por tanto tengo personalmente gran cariño por el pueblo japonés, pero también entiendo la importante relación estratégica que debemos cultivar de forma constante", expresó Obama.
"Creo que el primer ministro Hatoyama entiende que los fundamentos centrales de esta relación permanecen sin cambios", agregó.
La disputa por la reubicación de la base estadounidense Futenma en la sureña isla japonesa de Okinawa, ha amenazado con ensombrecer la cumbre.
Bajo un acuerdo firmado en el 2006, ambos gobiernos acordaron cerrar la base y reubicarla en un sector remoto de la isla, pero Hatoyama expresó previamente a su elección que la base debiese ser removida de la isla, en donde residentes reclaman por factores asociados a la presencia militar.
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